Más allá de la sostenibilidad: el futuro de la acuacultura (re)generativa en México

2026-09-22 00:51:29 - MUNDO

El cambio climático está transformando la manera en que producimos alimentos. En las regiones tropicales, particularmente vulnerables a sus efectos y donde millones de personas dependen de la pesca y la acuacultura para su alimentación, empleo y desarrollo económico, el aumento de la temperatura de los océanos, la acidificación del agua y la pérdida de biodiversidad amenazan tanto la seguridad alimentaria como los medios de vida costeros. A medida que crece la demanda mundial de alimentos marinos, diversas iniciativas buscan reducir el impacto ambiental de nuestras actividades productivas. Sin embargo, un planeta cada vez más cálido y cambiante exige ir más allá de mitigar el daño: requiere adoptar un modelo (re)generativo.

Cada 16 de septiembre, las Naciones Unidas conmemoran el Día Internacional de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para el Sur, una fecha que recuerda que desafíos como la seguridad alimentaria, el cambio climático, la degradación ambiental y la desigualdad económica no podrán resolverse únicamente importando soluciones. Requerirán capacidades científicas propias, cooperación entre países que comparten desafíos e innovación adaptada a las realidades locales. Curiosamente, ese mismo día México celebra su independencia, una coincidencia que invita a reflexionar sobre otra forma de soberanía: la capacidad de desarrollar conocimiento, tecnología y modelos propios para responder a desafíos compartidos.

La oportunidad es concreta. México produce más de 2.1 millones de toneladas de productos pesqueros y acuícolas al año. Aunque la acuacultura representa cerca del 16% del volumen nacional, genera alrededor del 48% del valor económico del sector. Cerca de 100 mil personas participan directamente en esta actividad y alrededor de dos millones dependen de su cadena productiva. Sin embargo, el crecimiento basado en una mayor extracción tiene límites: numerosas pesquerías nacionales han alcanzado su máximo esfuerzo sostenible, por lo que el futuro dependerá de sistemas más resilientes, innovadores y capaces de regenerar el capital natural.

Ese es el punto de partida de la acuacultura (re)generativa. A diferencia de un modelo sostenible, que busca reducir impactos, un modelo orientado a la regeneración regenerativo aspira a impulsar efectos positivos medibles: restaurar hábitats, fortalecer la biodiversidad, mejorar la calidad del agua, aumentar la resiliencia climática y generar prosperidad para las comunidades costeras. No se trata de elegir entre crecimiento económico y conservación ambiental, sino de construir modelos donde ambos objetivos se refuercen mutuamente.

Para lograrlo, la regeneración debe entenderse en tres dimensiones inseparables. La primera es ambiental: sistemas multitróficos, policultivos, bivalvos, macroalgas y especies adaptadas a aguas cálidas permiten reciclar nutrientes, restaurar hábitats y reducir la presión sobre pesquerías silvestres. La segunda es económica: requiere fortalecer cadenas de valor, emprendimientos, financiamiento y acceso a mercados para escalar soluciones sin excluir a pequeños y medianos productores. La tercera es social: ningún modelo prospera sin formar talento, desarrollar capacidades locales y asegurar que una mayor parte del valor generado permanezca en las comunidades.

Baja California Sur reúne condiciones excepcionales para demostrar este enfoque. La salud del océano y los medios de vida costeros convergen con una sólida base científica, productiva y comunitaria que ya funciona como un laboratorio vivo de innovación oceánica. Los estados del Golfo de California concentran una parte fundamental de la producción acuícola nacional, mientras que la región cuenta con instituciones, cooperativas, empresas y centros de investigación capaces de desarrollar soluciones adaptadas a ecosistemas subtropicales de aguas cálidas.

En este ecosistema, distintas organizaciones académicas, públicas, privadas y comunitarias organizaciones como el Centro de Acuacultura Aplicada e Innovación (CAAI), el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), el Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (IMIPAS) y el Tecnológico de Monterrey ya buscan articular ciencia, emprendimiento, inversión y colaboración. Entre algunas de las iniciativas impulsadas por este ecosistema, destacan dos esfuerzos que lidera el CAAI: el programa K-12 para la formación técnica del talento del futuro desde edades tempranas, que proyecta involucrar a 1500 docentes entre Sep 2026-Mar 2027, con promedio de 30 estudiantes por docente, y la iniciativa COP, que buscará desarrollar 5 granjas piloto bajo el modelo de acuacultura regenerativa.

México tiene hoy una oportunidad estratégica para demostrar que el conocimiento científico desarrollado en este país puede liderar soluciones capaces de responder a algunos de los mayores desafíos que enfrentan las economías costeras de regiones con condiciones ambientales y sociales similares. Desde Baja California Sur, científicos, emprendedores, productores y comunidades pueden convertir a la acuacultura regenerativa en un modelo replicable para regiones que comparten condiciones ambientales y sociales similares. En una fecha que coincide con el Día Internacional de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para el Sur y la Independencia de México, vale la pena recordar que la soberanía también se construye generando conocimiento, innovación y soluciones que trascienden nuestras fronteras.

Fuente: google.com
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