Ligia Bolivar: "No hay señales reales de transición a la democracia" en Venezuela

2026-09-23 15:46:30 - MUNDO

Desde el exilio en Colombia, como académica y defensora de los derechos humanos, la socióloga venezolana Ligia Bolívar es referente y voz crítica ante la situación en Venezuela. Con la misma firmeza con que ha denunciado los crímenes del chavismo y la crisis humanitaria, hoy alza la voz para advertir sobre la continuidad de la emergencia y la necesidad de un verdadero proceso de transición a la democracia.

Por estos días está en Alemania, invitada por la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg (FAU). La prestigiosa casa de estudios la distinguió con el Premio de Derechos Humanos Rudolf Benario, en reconocimiento a su destacada contribución y "su compromiso con los migrantes y los refugiados, así como sus esfuerzos por documentar las violaciones de los derechos humanos en Venezuela".

En entrevista con DW, la investigadora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), fundadora del Programa Venezolano de Educación y Acción en Derechos Humanos (PROVEA) y coordinadora de la ONG Alerta Venezuela, advierte que su país vive "una transición tutelada, que no necesariamente es una transición a la democracia, sino un reacomodo de las fuerzas del chavismo".

Agravada por los terremotos, la crisis se evidencia, por ejemplo, en la mayor intensidad de los cortes del servicio eléctrico, que dejan a pacientes sin diálisis. Los niños no pueden ir a la escuela, los comercios cierran y las familias pierden alimentos por falta de refrigeración. "Con los terremotos, entramos en una emergencia dentro de la emergencia humanitaria compleja que Venezuela viene padeciendo desde hace muchos años. No solo se exacerba por la catástrofe natural, sino que por las incapacidades, corrupción e inoperancia de los organismos públicos", denuncia.

En su opinión, Venezuela no está en un verdadero proceso de transición a la democracia ni de búsqueda de justicia: "Los presos, tras su liberación, hacen narraciones abrumadoras sobre los métodos de tortura, el nivel de crueldad es aterrador. Y, sin embargo, el Ministerio Público o la Defensoría del Pueblo no han dicho que van a investigar y establecer responsabilidades. Tenemos el caso de una muchacha que entró embarazada, caminando, y salió sin su bebé y en silla de ruedas, por las torturas a las que fue sometida. Perdió a su bebé y nadie le ha pedido su testimonio ni abierto una investigación".

Agradecida por el reconocimiento de la FAU, que le será entregado en una ceremonia el 28 de septiembre, espera que contribuya a resaltar la causa de las organizaciones de derechos humanos y la situación de su país. Asimismo, confía en que ayude a "combatir la narrativa del Gobierno de Estados Unidos, según el cual todos los venezolanos estamos felices y bailando sobre un barril de petróleo, lo que es absolutamente falso; y a recordar que en Venezuela todavía existen presos políticos, y miles de personas que han salido de la cárcel, pero se mantienen bajo medidas restrictivas y, por lo tanto, no son completamente libres. O sea, es un régimen que sigue gobernando en función del terror".

La socióloga y activista venezolana Ligia Bolívar fue distinguida con el Premio de Derechos Humanos Rudolf Benario de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg (FAU).privat

Ligia Bolívar: Soy bastante poco optimista. Primero, porque los que están el poder en Venezuela son los mismos que estaban antes. Quitaron a la cabeza, pero el resto de los actores no ha cambiado. Delcy Rodríguez era la mujer que manejaba la economía, el petróleo y la represión, y ahora está a la cabeza de la economía, el petróleo y la represión.

Por otro lado, en el caso de Estados Unidos es muy difícil imaginar que un presidente que irrespeta las leyes y poco le importa la democracia, pueda hacer algo diferente en Venezuela con respeto a la democracia, al Estado de derecho y a los derechos humanos. Me cuesta mucho utilizar la palabra cambio. Creo que hay pequeñas grietas de oportunidad, que están siendo utilizadas por la sociedad civil hasta donde puede, pero no son señales reales y genuinas de una transición a la democracia.

Tenemos acuerdos, palabras, promesas, pero eso ya lo hemos visto. Esta es la novena mesa de diálogo que se hace en Venezuela. Uno de los artífices de todas ellas es Jorge Rodríguez, hermano de la que encabeza el Ejecutivo en este momento, y experto en la manipulación de las palabras. En el último proceso, el Acuerdo de Barbados (2023), se hablaba de levantar la inhabilitación de los candidatos a la presidencia, de acuerdo con la Constitución y las leyes. El problema es la interpretación que ellos tienen de la Constitución y las leyes, que dejó en las últimas elecciones cinco millones de personas, incluyéndome, sin poder registrarnos para votar. Las palabras en el papel suenan bien, pero hay que ver cómo se traducen a los hechos.

Desde distintas organizaciones, Ligia Bolívar ha denunciado y documentado las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, que persisten a pesar de la captura de Nicolás Maduro.Federico Parra/AFP

Las organizaciones de derechos humanos hace un tiempo produjimos un documento con un decálogo de señales que podrían conducir hacia la democracia. En primer lugar, la libertad absoluta e incondicional de los presos políticos. También es exigencia prioritaria la nulidad de todas las normas restrictivas del espacio cívico. Luego, el desarme y repliegue de las estructuras armadas. Y, por supuesto, el establecimiento de una hoja de ruta para la realización de las elecciones. Para ello, se requiere el acceso pleno e independiente de la oficina del Alto Comisionado (para los Derechos Humanos de la ONU), de la Misión Internacional de Determinación de Hechos y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El pueblo venezolano y la diáspora vieron con gran esperanza la detención de Nicolás Maduro, pero los cambios parecen más lentos de lo esperado.

La palabra pueblo puede significar muchas cosas. En lo personal, nunca tuve expectativas ni celebré la captura de Nicolás Maduro, porque me parecía humillante que lo deponga una intervención militar de una fuerza extranjera. Me cuesta mucho creer que alguien que en su propio país irrespeta los principios básicos de la democracia, pueda apelar a la democracia como objetivo en el caso de Venezuela. Mucha gente celebró y hoy está absolutamente decepcionada. Pasaron de la mayor euforia a la mayor decepción, porque se dan cuenta de que Delcy Rodríguez está acoplada a lo que le diga Donald Trump y no tiene ningún interés en salir.

En Venezuela, en este momento, tenemos un cambio de dueño. Salimos de los chinos, de los rusos, de los cubanos y de los iraníes y ahora estamos en manos de Estados Unidos, pero simplemente el país se está repartiendo como una piñata. Mientras lo que interese a estos actores extranjeros sean las riquezas del país y no su población, vamos a seguir como estamos.

"Mucha gente celebró (la captura de Maduro) y hoy está absolutamente decepcionada", dice a DW Ligia Bolívar. "Los que están el poder son los mismos que estaban antes. Quitaron a la cabeza, pero el resto de los actores no ha cambiado".Adam Gray/REUTERS

Hablar de la oposición en Venezuela en estos momentos es bastante difícil. Hay que hablar de tres oposiciones distintas.

Está la escogida por Trump para las negociaciones, encabezada por Dinorah Figuera; está la que ganó la elección que fue desconocida fraudulentamente por Nicolás Maduro en 2024, encabezada por la candidatura de Edmundo González, pero bajo el liderazgo político de María Corina Machado; y está la Asamblea Nacional, que se llaman oposición, pero todos votan al unísono con el Gobierno. Sobre esta última no hay ninguna expectativa, porque son personas completamente pegadas al régimen.

En cuanto a las mesas de diálogo, hay un signo de interrogación sobre su legitimidad y representatividad. En situaciones similares, cada vez que una potencia extranjera se ha inmiscuido en una transición y ha seleccionado a dedo a los interlocutores, el ejercicio ha fracasado y ha terminado en violencia.

Es innegable que tiene el favoritismo de la población venezolana, legítimo, con soporte popular. Quizás ha caído un poco, pero se mantiene en primer lugar.

Considero muy lamentables los silencios que ha tenido en asuntos que debieran ser de principio, estrechamente vinculados a la democracia. Por ejemplo, el retiro de Venezuela del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, las lanchas bombardeadas por el Gobierno de Trump en el Caribe, las deportaciones de venezolanos en condiciones escandalosas en Venezuela y hacia África, el disparo a mansalva por la espalda contra un venezolano migrante en Estados Unidos y la forma como se hizo la negociación del acuerdo petrolero.

Esos silencios son un sacrificio muy grande de principios importantísimos y generan mucho escándalo, y también están haciendo que ella pierda. Hay que ver hasta dónde está dispuesta a llegar.

"Es innegable que tiene el favoritismo de la población venezolana, legítimo, con soporte popular", dice Ligia Bolívar de María Corina Machado, aunque lamenta "los silencios que ha tenido en asuntos que debieran ser de principio".Javad Parsa/NTB/picture alliance

Suena un panorama muy desolador. Sin embargo, no hay país que aguante eternamente una situación como esa, y no depende de Trump ni de las oposiciones. Todo va a depender fundamentalmente de la sociedad, en la medida que pueda organizarse. Desde mi modesto trabajo y el de las organizaciones que estamos en este proceso de defensa de los derechos humanos, nuestra función es acompañar a las víctimas y documentar, que es fundamental, porque de eso va a depender la justicia y la memoria.

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(rml)

Fuente: dw.com
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